El pasado sábado el mar estaba muy picado en la costa de Barcelona, el viento no paraba de soplar con mucha fuerza y el día era como para quedarse en casa. Algunos surfers se acercaron hasta la playa de la Barceloneta pero se encontraron con la bandera roja ondeando y la Guardia Urbana prohibiéndoles la entrada al agua bajo amenaza de una sanción si lo hacían. Varias patrullas vigilaban que nadie entrara y la megafonía avisaba de la prohibición de meterse en el agua bajo la amenaza de ser sancionado.